El increíble gusano-sandía

El increíble gusano-sandía

© de la imagen: Glo

Era enorme y cuasi-esférica, de color verde oscuro con estrías de un verde más claro, tirando a fosforescente. Parecía desprender un hálito de frescor a través de su cáscara cubierta con una ligera escarcha; y claro, el pobre Guayominí, ávido catador de sandías cuando el calor veraniego arreciaba, no podía permanecer impasible ante semejante oportunidad. «Tengo que encontrar la manera», se decía, mientras miraba fijamente aquella fabulosa fruta que descansaba sobre el frigorífico.